viernes 5 de septiembre de 2008
Toy muuu cansáaaa
viernes 29 de agosto de 2008
SOCORROCOOO, ABUSILIOOO!
jueves 19 de junio de 2008
Desde mi punto de vista...
Como alguien que, por "cuestiones anónimas" ha hablado con un montón de alumnos de esta facultad, me jugaría el pellejo a que es una reclamación. Sin duda, las pintadas son reflejo de nuestras preocupaciones en este momento de inestabilidad.
Este año, todo hay que decirlo, ha sido una pesadilla... y no soy la única que lo piensa. Lo que más rabia me da es que pocos se atreven a decirlo, lo cual camufla, en parte, la realidad. Porque hay demasiado miedo. Y todo se convierte en una especie de "dictadura".
Un abrazo enorme.
viernes 13 de junio de 2008
"Imagen contexto"
De áspera corteza se cubrían
los tiernos miembros, que aún bullendo estaban:
los blancos pies en tierra se hincaban,
y en torcidas raíces se volvían.
Aquel que fue la causa de tal daño,
a fuerza de llorar, crecer hacía
este árbol que con lágrimas regaba.
¡Oh miserable estado! ¡oh mal tamaño!
¡Que con llorarla crezca cada día
la causa y la razón porque lloraba!
martes 18 de septiembre de 2007
Sea quien fueres, sea yo quien sea: NO ME ALCANCES
Todo parecía haberse detenido; aquello no lo había visto en mi vida. Ni siquiera recordaba mi nombre; sí sabía que estaba sola, pero no más. Así que, desconcertada, empecé a levantarme. La luz era tanta y tan inmensa que me dolían los ojos. Una ráfaga se llevó mi sombrero, que tanto esfuerzo me costó conseguir y que tan indiferente se mostraba hacia mi persona. --¡que te parta un rayo!—exclamé exhausta, tras una maratón de saltos para alcanzar al “fugaz sombrero”. Después de esto, comencé a recordar, las ideas me venían con cuentagotas: una a una y lentamente. Pero no conseguía ordenarlas en el espacio ni en el tiempo.
Sin darme cuenta, empecé a caminar. Mientras, mi cerebro dormitaba y un sonido agudo y continuo me zumbaba en los oídos. Me los tapé pero no lograba extinguirlo. Me iba a volver loca de un momento a otro; no entendía nada, no comprendía aquello. Horrorizada, me desplomé en el suelo mullido, sobre la tierra fértil y me clavé algo. Por un instante, me olvidé del dolor. Me toqué la espalda con la mano y alcancé un objeto. Me lo acerqué a la cara e intenté reconocerlo: un cofre de madera envejecida… con una figurita tallada en la parte superior… es… un dragón.
Abrí el cofre, como hipnotizada por su belleza y, dentro, un espejo me congeló la mirada. Me dio miedo, así que lo cerré de golpe. Escarbé la tierra, hice un hoyo, enterré el cofre y lo pisoteé. Salí corriendo, huyendo…
Se turnaban el día y la noche, la noche y el día, la luna y el sol se perseguían. Pasaban los días y yo seguía corriendo, sorteando las espigas del camino, arrancando las ramas extraviadas de árboles abandonadas, tropezándome con las piedras, con la vista fija en ningún lugar… y llegué, así, a un pequeño llano. Me senté sobre la hierba y me paré a respirar. Seguía sintiendo el miedo, que hacía que mi respiración se entrecortar y esa fuerza oprimiéndome el pecho… mis oídos reconocieron una voz que cantaba algo en algún sitio.
Despavorida, temblando, aún más asustada, me escondí tras el tronco de un árbol viejo y robusto. Una mano que no era mía me tocó el hombro y me di la vuelta.
― ¿Quién eres?—pregunté.
― Yo soy tú. Y soy tu miedo – obtuve por respuesta.
Y, presa del pánico, continué corriendo… y me alejé del mundo.
BDUM.
2002-2003
lunes 10 de septiembre de 2007
Filosofada de hace años...
EL ENTE GREGARIO DE COMIENZOS DEL S. XXI :
Un pájaro que vuela tiene libertad. El tiempo caprichoso tiene libertad. La lluvia tempestuosa tiene libertad. Los ojos de un niño feliz tienen libertad. Los ecos entre montañas tienen libertad. El aire golpeándote la cara tiene libertad. Los pensamientos tienen libertad. Los sentimientos tienen libertad. Una cuchilla desplazándose por tu brazo tiene libertad. Un reguero de sangre corriendo por las paredes del lavabo tiene libertad.
¿Somos realmente libres?
Quizás te sientas libre. Pero no eres tú, son tus sentimientos. Tus pensamientos fluyen más deprisa de lo que te imaginas, pero nunca llegarás a hablar tan rápido como piensas. Puede que te rías pero no lo harás del todo si no eres del todo feliz. Puede que algo te haga sentir libre, pero no es más que una ilusión. Eres un compuesto químico, tus moléculas reaccionan dependiendo de muchos factores, nada más. No te creas mejor que nadie por tener razón. Hombres que se sienten superiores pierden la razón cuando destruyen vidas y mundos. Decir que la razón nos libera es pura contradicción.
No somos ropa, ¿para qué queremos etiquetas? ¿Acaso somos mejores o peores por llevar una u otra marca distintiva? ¿Valemos más o menos dependiendo de cuál sea nuestra categoría? ¿Cuál es la justificación de la categorización si no es la distinción y la posterior discriminación de los grupos más “inferiores” en tanto a lo establecido como inferior? ¿Realmente hay alguien que sea, en esencia, “inferior”?
La misma sociología se equivoca cuando asegura que el hombre necesita vivir en sociedad. ¿No se le olvidó acaso especificar en qué tipo de sociedad necesita vivir? No creo que el Hombre sea tan cortito de mente como para tener como necesidad más intrínseca algo tan meramente superficial, como lo es el hecho de vivir con. Se puede estar viviendo con y sentirse uno más solo que la una, o se puede vivir sin y sentirse satisfecho. El Hombre necesita ser Hombre, pensar, para sentirse Hombre… para sentirse persona debe sentirse aceptado por sus congéneres, y si esto no ocurre, ¡a la mierda la sociedad! Se puede estar mejor solo. A la mierda los preceptos sociológicos. La sociología pretende ser superior a cualquier forma no sociológica, cuando nada ni nadie es superior a nada ni a nadie. Es muy bonito decir “las diferencias nos igualan” pero esta frase no deja de tener intenciones ontológicamente comerciales.
El Hombre es por definición gregario y separatista, egoísta y hedonista, narcisista y presumido, orgulloso y materialista, ambicioso y trepador, piel de cordero y manipulador; todo Hombre quiere ser ejemplo a seguir y por ello tiende a mostrar solo la parte de él mismo que quiere que todos vean, ocultando parte de su persona por miedo a ser rechazado o simplemente a no ser valorado en la medida que lo necesita. Éste es el perfil del Hombre triunfador, el que aspira a encabezar el rebaño de la multitud y dirigir todas las fuerzas en pro de su beneficio personal o material, sin importarle lo más mínimo las almas que va trocando a su paso o las vidas que va arrojando lentamente hacia el abismo del suicidio. Suicidio colectivo aparentemente desgarrador, pero lleno de verdad. Y todo esto lo digo arriesgando mi palabra y dando constancia de ello que hasta yo al definir al Hombre lo estoy catalogando, pero no deseo crear confusión: Nada es más que nada, ni nadie es menos que nadie, ni más es algo que por ser de determinada manera se pudiera considerar al libre albedrío. El Hombre estadísticamente rehuye a la muerte. Pero la muerte es la otra cara de la vida y parte del Hombre. Por amar la muerte se odia la vida y también al Hombre. Si se odia al Hombre, significa que no es verdad que se necesite la sociedad. Puede que el Hombre busque un sitio en una sociedad en la que no se sienta identificado como persona que diverge de la mayoría. Puede que el Hombre encuentre nada más que desesperación en esa búsqueda infructuosa y llena de sinuosos caminos. Caminos que conducen a verdades tan oscuras que a veces el Hombre es incapaz de comprender y que acaban por volver aún más vulnerable al más incomprendido. Personas que tienen la mano y luego la lanza. Personas que no piensan, que se dejan llevar por una inercia incontrolable y devastadora.
Enseguida el loco asoma la cabeza por entre las líneas de lo que no se es capaz de entender. Loco es el que encuentra placer pensando en la muerte. Loco es aquél que es capaz de asomarse a una ventana y no pensar en nada más que en tirarse o en figurarse lo que ello significaría y lo que repercutiría en un mundo que en seguida se olvida de las desgracias para intentar buscar la felicidad. Un mundo en el que la memoria solo sirve para sacar matrícula en los exámenes. Loco es aquél al que no le importa que la gente le dedique miradas de extrañeza o de sorna por el hecho de mostrarse tal y como es. Loco no es insociable, es un valiente por enfrentarse a su subconsciente. Loco es el que no cree que haya presente porque el futuro lo ha sacrificado y el pasado le condena. Loco es aquél que por no cruzarse con nadie camina mirando al suelo. Loco es aquél que se come lo que los demás consideran vomitivo. Loco es ser diferente y sentirse orgulloso de ello. Loco es aquél que encuentra la reafirmación de su persona en el rechazo de los que él considera clones de una oveja madre. Loco es el que imagina cosas que nadie se atreve a imaginar. Loco es aquél capaz de sentirse mecido por las olas de un mar tan rebelde como él a pesar de no salir de un despacho. Loco es estar cuerdo a la manera de uno mismo. Y qué es la locura sino lo más bonito que alguien puede tener, y sobretodo original. La locura te devuelve el impulso de vivir cuando todo es rutinario. ¿Acaso no estamos todos locos? Pero claro, como lo que cuenta es el factor numérico… es más fácil discriminar a uno que a cien mil, aparte de que sería imposible discriminar a tanta gente, porque es la ley de la jungla social. La cordura es la locura de la mayoría, como muy bien dijo alguien de cuyo nombre no puedo acordarme porque en su momento me pareció más importante la cita que su autor. Pero es cierto que mucha tinta ha sido derramada en cuanto a este tema. Es sano estar loco. Se está enfermo cuando no se tienen ganas de vivir, cuando se puede vislumbrar el deterioro desde uno mismo, cuando sientes que te deshaces en un mundo en el que pasas desapercibido… La locura te hace ver felicidad donde no la hay. Es supervivencia en toda regla. Si naces como todos y acabas por tirarte a los brazos de la locura es porque te pareció hermosa.
Me limito a dejar caer las primeras piedras de un camino que espero no recorrer solo yo: “Sociología” no deja de ser un eufemismo. Los rebaños lo constatan.
jueves 21 de junio de 2007
Rueda hamster por USB
¿Sientes a veces que no puedes más con el mundo laboral, que estás encadenado a tu mesa y que no vas a ninguna parte? Pues no podemos prometer sacarte de la rutina, pero
sí ofrecerte un alivio…

DESCRIPCIÓN:
Este Hámster USB es una pura delicia. Enchúfalo en tu puerto USB, carga el software del CD, y empieza a teclear. Según das a las teclas, el hámster empieza a correr, girando la rueda en el proceso – cuanto más rápidamente teclees, más rápido corre. Este roedor demente tendrá a toda la oficina en carcajadas, quizás porque es la parodia perfecta de la sociedad moderna.
CARACTERÍSTICAS:
- Pequeño y peludo hámster en su rueda de plástico roja
- El hámster y la rueda funcionan por USB
- El hámster empieza a moverse en su rueda cuando tecleas
- Interruptor "on/off" para que tu hámster pueda descansar
- CD de software (en el fondo de la caja) para cargar en tu PC o portátil
- Compatible con Windows 2000 y Windows XP
- Para edades + 10 años
- Necesita 2 pilas AA (incluidas) y un puerto USB
- Tamaño: 14 x 13 x 12cm
PVP: 36,95 euros (IVA incluido)
Promoción válida para Península
El mundo está loco... xD
Deseos de espuma...
Que venga el aire. Que me devuelva al suelo, que me empuje con tanta fuerza que me tenga que agarrar a algo, para que me sujetes. Y me abraces cuando caiga, con fuerza.
Que venga la lluvia. Que me moje entera, que me llene con tanta intensidad que se me cale el frío hasta en las venas. Que yo lo sienta. Que me ahogue. Para que tú me salves. Por última vez.
Que venga el fuego. Que me queme, que me funda, que me arda tanto que me convierta de nuevo en ceniza. Que compacte mi materia, ahora porosa. Que me duela y me mate. Para que tú me llores. O me quieras.
Que suba la tierra. Que me tape. Que me ahorque, que me pese. Que me arañe tanto que me escueza. Que te escueza tanto que me arda, que te arda tanto que te mate, que te haga volar.
Para que puedas verme.
Calcetines
Calcetines es un gatito que se pasea por la urbanización de la casa de mis padres, es callejero y muy bonito, tan bello como salvaje. Es gris, con el pelo ni corto ni largo, no es siamés ni tampoco persa, ni romano; tiene motitas blancas en los extremos de sus patitas, donde las almohadillas, de ahí su apodo.
Pues estaba yo con mi portátil en la mesa del jardín, ordenando los archivos, liberando el disco duro, cuando se me ha acercado él. Venía desde el final del jardín, que lo vi llegando, mirando firme, andante con sus cuatro patitas, carismático, un gato seductor, pisando el césped con firmeza en el lomo y en su contoneo, pasando por entre los rosales y las buganvillas, con una seguridad que muchos humanos ya quisieran para ellos. Se me quedó mirando un buen rato, con su pata delantera derecha alzada, con los ojos como platos y muy quietecito, como esperando un movimiento mío. Llevaba entre sus dientes, colgando de sus fauces, una pobre lagartija muerta, que en paz descanse. Un trofeo, no sabemos para quién. Un agradecimiento, un apetitoso souvenir, un recuerdo que, seguramente, esconderá bajo la toalla del cuarto de baño, y que sus dueños considerarán una cochinada.
Y ahí va Calcetines, un gran gato. Agradecido y orgulloso.